¿Es necesaria la suplementación?

La importancia de la suplementación para tu salud

La suplementación, un término que ha cobrado gran relevancia en la búsqueda de la salud óptima.

Como profesional de la salud, considero que los suplementos son herramientas valiosas que pueden ofrecer beneficios significativos a mis pacientes en su búsqueda de un bienestar completo.

En esencia, suplementar implica consumir sustancias externas para complementar nuestra dieta y, en muchos casos, compensar posibles deficiencias nutricionales.

Sin embargo, surge una pregunta intrigante que a menudo me plantean: ¿por qué nuestros ancestros no se suplementaban? ¿Es realmente necesario recurrir a la suplementación en la era actual, o es simplemente una moda impulsada por intereses creados por la industria farmacéutica?, ¿es necesario consumir alimentos con suplementos agregados?

Estas son cuestiones valen la pena explorar a fondo para comprender mejor el papel de la suplementación en nuestra vida cotidiana y en nuestra búsqueda constante de la salud y el bienestar.


¿Qué vas a ver en este artículo?

  • ¿Qué es la suplementación?
  • ¿Por qué existe la suplementación?
  • Algunas razones que pueden hacer que necesites suplementarte
  • ¿Cuál es la diferencia entre alimentos enriquecidos y fortificados con suplementos?
  • ¿Vitaminas sintéticas o naturales? ¿Qué es mejor?
  • ¿Y con los minerales pasa lo mismo?
  • ¿Cuándo es necesario suplementar y cuándo no?

¿Qué es la suplementación?

La suplementación se define como cualquier aporte extra para mejorar nuestro estado de salud. Por eso la considero un complemento útil para mis pacientes.

Ya sea en comprimidos, en polvo, en suspensiones o en lo que sea, suplementar es consumir algo externo.

¿Por qué existe la suplementación?

La realidad es que nuestros antepasados nunca se suplementaban, ni parecían necesitarlo, ¿verdad? 

Nuestro cuerpo es capaz de producir muchos de nutrientes necesarios para mantener la salud equilibrada.

Sin embargo, si bien nuestra composición genética se ha mantenido relativamente sin cambios durante miles de años, el mundo que nos rodea ha evolucionado drásticamente. 

Esta evolución ha dado lugar a importantes disparidades entre la composición nutricional de las dietas antiguas y la comida moderna.

Si tu dieta actual consiste principalmente en productos orgánicos cultivados en su propio jardín y obtenés el resto caminando, saltando o corriendo todos los días, tratando de cazar animales salvajes, pescando en los ríos mientras y llevás una vida libre de estrés, entonces los suplementos son innecesarios.

Pero como nuestra sociedad actual ha cambiado drásticamente, por eso surgió la necesidad de suplementarnos con vitaminas y minerales. 💊💊💊

Y claro, de ahí vino el «boom» con la industrialización y la ayuda de los laboratorios que comenzaron a elaborarlos en forma sintética.

A pesar de todo, tenés que ser consciente de que existe numerosos engaños en el mundo de los suplementos.

⚠️ Muchas veces las industrias alimentaria y farmacéutica se confabulan, creando una alta probabilidad de que le exploten financieramente sin ofrecerle ningún beneficio a cambio.

Algunas razones que pueden hacer que necesites suplementarte

  • Nuestra alimentación puede ser buena, pero no ideal. Pensalo así: la realidad es que el tomate que hoy comemos no es el tomate que era antes, ¿cierto?
  • Algunos nutrientes suelen estar bajos, debido a las características de cultura alimentaria o características de los alimentos que hoy llegan a la mesa o los procesos de cocción que afectan o destruyen estos nutrientes.
  • Aunque tengamos una alimentación de buena calidad: completa y variada, ciertos nutrientes necesitamos incluirlos como suplementos porque no somos capaces de sintetizarlos (se los llama esenciales).
  • Suelen ser particularmente necesarios si tenés ciertas alergias, intolerancias alimentarias o decidís seguir un tipo de alimentación como la vegetariana o vegana.
  • Algunos medicamentos, como los antibióticos, antiinflamatorios y antiácidos, afectan a la síntesis de vitaminas del grupo A, B, C y D. 
Pero NO te recomiendo que lo hagas sin la guía de un profesional de la salud especializado en estos temas. Estar informado es bueno, pero necesitas adaptar tu suplementación a tu alimentación y tu estado de salud.

¿Cuál es la diferencia entre alimentos enriquecidos y fortificados con suplementos?

Un alimento enriquecido es aquel al que se le han añadido una o varias sustancias que normalmente ya contenía en poca cantidad o pierde durante el procesamiento de industrialización. Por ejemplo, la vitamina de la leche.

En cambio, un alimento fortificado es aquel al que se le han añadido nutrientes o sustancias en general que no estaban originalmente en el alimento antes de ser procesado. 

Por ejemplo, los jugos de frutas se fortifican en vitamina D, ya que la fruta no tiene vitamina D y al fortificar el alimento se consiguen supuestas características mejoradas del alimento original.

Inclusive, a veces se realiza un doble procedimiento, es decir, se fortifica y se enriquece el mismo alimento.

Seguro que te preguntás ¿por qué hay tantos en el supermercado?

La respuesta es simple: es una estrategia de imagen y de marketing.

Estudios bastante recientes indican que las personas elegimos más pensando que es mejor para nuestra salud aquellos productos en los que se incluyen frases como: «enriquecido en hierro» o «fortificado en vitamina D».

Sin embargo, no deberíamos dejarnos impresionar por este tipo de mensajes, porque por ejemplo la frase «contiene vitaminas», se podría utilizar para vender prácticamente cualquier alimento, porque todos contienen.

¿Vitaminas sintéticas o naturales? ¿Qué es mejor?

A tu cuerpo le da exactamente igual el origen de la vitamina, siempre y cuando le suministremos la molécula idéntica a la que necesita.

Es decir, que si somos capaces de fabricar la forma correcta idéntica (y no moléculas similares o parecidas) el cuerpo no va a notar la diferencia y la va a usar exactamente de la misma forma.

La mayoría de los casos (no todos, como en la vitamina E) las sintéticas son químicamente idénticas a las que se encuentran en la naturaleza, en los alimentos que ingerimos.

¿Y con los minerales pasa lo mismo?

La clasificación sintético o natural en el caso de los minerales no aplica. El hierro es hierro, el calcio es calcio y así con todos los minerales.

Pero, en cambio, la duda surge cuando los suplementos vienen unidos a otro compuesto.

Por ejemplo, tenemos el gluconato, el citrato o el carbonato de calcio (algo similar suelen preguntar con el magnesio).

En este caso lo importante es la forma química de la molécula, es decir, a qué compañero va unido el mineral. Aprovechamos más o menos dependiendo de la «forma química» utilizada, porque las formas químicas tiene ventajas e inconvenientes.

Todas ellas pueden ser fuentes adecuadas del mineral, pero por ejemplo cambia la absorción, la tolerancia a nivel gastrointestinal, etc.

Por eso, cuando hablamos de ciertos suplementos se necesita de la guía de un profesional, no puedo dar una recomendación universal.

¿Cuándo es necesario suplementar y cuándo no?

La mejor forma de saberlo es a través de un análisis de sangre completo y específico.

Por ejemplo, podés pedirle a tu médico que te indique la medición de vitamina D, vitamina C, vitamina B12, magnesio, manganeso, hierro, cobre, zinc.

¿Ves? No son habituales estos análisis de laboratorio.

Al menos una vez al año sería aconsejable que lo pidieras para saber si tenés que suplementar tu alimentación o no.

Además, algunos nutrientes no son medibles o su medición no es fiable, por eso un especialista debe valorar el tipo de alimentación que tenés, asumir que es posible un déficit y si necesitás suplementarte.

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